Me gusta espiar a las estrellas desde la penumbra de mi terraza.
Me acuesto con la sensación de que esos puntos diminutos que habitan en mi
retina, harán que al día siguiente me brillen más los ojos.
Me encanta arrancarle una carcajada a mi amigo Xabi. Son sonoras y agradables. Me gusta aún más cuando van aderezadas con un "¡Estás loca!".
No me gusta cuando el gel de ducha no huele a nada.
Detesto cuando ofrezco una sonrisa desinteresada a un desconocido
y no me la devuelve.
No podría empezar un nuevo curso sin hacerme con nuevos
subrayadores. Para éste he encontrado unos en tonos verde, rosa, naranja y amarillo
pasteles. Y ahora que los veo aquí al lado tengo la terrible tentación de
comérmelos.
Me acuerdo de ti, primo, cada día. Y me gusta sentir que en
realidad jamás te irás.
No me gustan las rancheras. Mi primer novio puso mucho empeño en que
cambiara de opinión y a día de hoy me gustan aún menos.
Me siguen gustando los espaguetis con mucho tomate y queso. Igual
que hace 28 años.
Me divierte cuando mi padre intenta molestarme llamándome "lore txoroa" (flor alocada en Euskera)
Me irrita no tener el pelo limpio.
No me gusta cuando escucho a alguien del sexo opuesto vocear "¿estás con la regla? O ¿qué te pasa?". Sería maravilloso poder intercambiarnos los cuerpos durante un par de meses para comprendernos mejor. Después pienso en la idea de dejar prestadas mis hormonas y me pongo triste. Las quiero todas conmigo.
Me enamora cuando veo a un grupo de música vibrar con la conexión de sus instrumentos. Me contaminan con su droga, haciendo que la sienta corriendo por mis venas.
Me gustan mis amigas. Cada una de ellas tiene algo especial. Las hay extremadamente divertidas, las hay inspiradoras, algunas tienen una paciencia infinita, otras son discretas, generosas, risueñas, fuertes. Todas ellas preciosas.
Me gustan los elefantes. Ellos sólo desean engullir, refrescarse y
seguir engullendo.
No me gustan los plátanos muy maduros. Me da como repelús cuando
están tan blanditos. Creo que es algo genético porque a mi madre le
ocurre lo mismo.
Me gusta el vino tinto. Sobre todo ese del viernes por la noche
cuando resaltamos lo mucho que nos gusta que sea viernes por la noche.
Me gusta cuando a alguien le da un ataque de risa incontrolable.
Excepto si le ocurre a mi amiga Amaia, pues siempre lo hace cuando me encuentro
en una situación embarazosa (la última vez fue cuando me resbalé en
aquella boda y aterricé de culo en el suelo). Su risa y mi enfado suelen ser
una mala combinación, pues ambas aumentan exponencialmente cuando se encuentran.
Pero por encima de todo... NO me gusta MADRUGAR. Cuando lo hago soy un monstruo, soy Jack el destripador, soy la madrastra de Cenicienta, soy el asesino de Scream, soy Cruella de Vil, soy chucky. Todos ellos reunidos en un cuerpo de mujer.

A mi me gusta cuando escribes, cada día lo haces mejor!!
ResponderEliminarOlanito, eres el mejor animando 😉
EliminarZorionak! Oso testu dibertigarria.
ResponderEliminarPoztasuna sortzen dit zugandik hori entzuteak 😊
EliminarEs un texto fresco y sugerente. Humor fino. Va más allá de si mismo. La alusión a las amigas etc. le da un tono sociable encantador. Dinamiza y da vida a las cosas rutinarias .El estilo es natural y el tono alegre.
ResponderEliminarSi algún día llego a escribir un cuarto de cómo escribes tú...con un canto en los dientes! Milesker 😊
EliminarComo te he dicho Laida, ahora entiendo de donde viene tu vena literaria.
EliminarEfectivamente Olanito
EliminarZe polita ! A nosotros, ya lo sabes, nos gustas tú. Y cada día más. BRAVA !
ResponderEliminarcorazón contento :-)
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