Sin embargo, recuerdo con lucidez la época en la que entendí que mis gustos distaban de lo común. No se lo comenté a nadie. Ni a mi mejor amiga, con la que por aquel entonces compartía todo tipo de confesiones adolescentiles: este verano me ha bajado la regla tía, qué asco que Pablo me ha dado un beso con lengua etc. Honestamente, vivir dentro de un armario me parecía mucho más afable que enfrentarme a las respuestas que podía recibir.
Algunos años después, estaríamos a punto de entrar en la veintena cuando frecuentábamos los bares donde imperaban las canciones de Su ta Gar y en los que bebíamos chupitos de tequila al son de "sarri sarri". A escondidas, y vacilando por el peso de la vergüenza, solía pedir al camarero de turno que me hiciera un pequeño favor. Cuando mi canción comenzaba a sonar, me volvía loca: agitando la melena, coreando el estribillo con tono gitano, y gesticulando con expresión dramática. Es cierto que el resto del grupo me miraba con desconfianza, pero un sutil comentario tipo "no veas la guerra que me dio mi prima la de Murcia el verano pasado... al final me la tuve que aprender" y se quedaban más o menos tranquilas.
Hoy ya no me escondo. En mi entorno amistoso más cercano ya lo saben. Pero necesito dar un paso más hacia la libertad: me proclamo oficialmente Camelista.
Bai ama, barkatu. Me ENCANTA Camela. Ya sé que me has intentado inculcar los gustos musicales más refinados posibles, han sido años de lucha para que sacara mis estudios de piano...pero supongo que es algo innato. Quizás tengamos algún antepasado gitano oculto en la familia, ¿podría ser? Además te aseguro que Camela es uno de los grandes nombres de la escena nacional barraquera. De las barracas como el saltamontes o los autos de choque, vaya. Y me he dado cuenta de que no estoy sola. En cuanto he salido del closet, han brotado camelistas como champiñones, confesándome que les encanta su música, que les hace felices cantarla en la ducha, mientras bañan al niño, cuando hacen el amor...
Entre ellas mis amigas María y Lide, que con cierto rubor en las mejillas y titubeo en sus palabras, me contaron que les gustaba el estilo musical electro-rumba. Sinceramente, al principio me sentí decepcionada. ¿No es terrible que hayamos perdido tantos años de juventud ocultando nuestra orientación musical? Lo único que se nos ocurrió para pasar el duelo con dignidad fue acudir ipso facto a un karaoque... y resulta que aquel viernes se celebraba uno en el Dabadaba!
No me voy a extender con lo de aquella noche, pero os aseguro que poder entonar sus ricas melodías y expresar su lírica cautivadora delante de cinco personas fue una experiencia extrasensorial.
Como de costumbre, terminaremos este post con final feliz (ehhhhhhhh!!!! :-) . Iba a poner una frase del adorado Mr Wonderful, pero a cambio he encontrado esta sobre la importancia del autoconocimiento que me ha parecido más adecuada:
“¿Conocerme a mí mismo? Si lo hiciera, saldría corriendo espantado”. – Johann Wolfgang von Goethe
PD. Ya puestos a airear vergüenzas, también os digo que la pizza que más me gusta es la que lleva piña. Absténganse los que tengan impulsos de insultar. A la cara, por favor.
No me voy a extender con lo de aquella noche, pero os aseguro que poder entonar sus ricas melodías y expresar su lírica cautivadora delante de cinco personas fue una experiencia extrasensorial.
Como de costumbre, terminaremos este post con final feliz (ehhhhhhhh!!!! :-) . Iba a poner una frase del adorado Mr Wonderful, pero a cambio he encontrado esta sobre la importancia del autoconocimiento que me ha parecido más adecuada:
“¿Conocerme a mí mismo? Si lo hiciera, saldría corriendo espantado”. – Johann Wolfgang von Goethe
PD. Ya puestos a airear vergüenzas, también os digo que la pizza que más me gusta es la que lleva piña. Absténganse los que tengan impulsos de insultar. A la cara, por favor.
Mi preferida: Corazón Indomable. La conocéis, y lo sabéis. "Su corazón, es indomable y no me quiere..."

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