Fue un descubrimiento de lo más inocente. Ocurrió mientras cenaba. El día había transcurrido con importantes esfuerzos mentales pero sin grandes satisfacciones, entre reuniones en Bilbao y una tarde de escritura con un texto más bien soso. Mientras pinchaba con el tenedor un trozo de tomate jugoso, con la otra mano buscaba en youtube algunos vídeos tontunos que me adentraran en el placentero mundo del absurdismo. Cayeron unos cuantos del "Consultorio de Berto", recomendados por un amigo masculino (lo recalco porque me comentó que es un tipo de humor de tíos. Y que si empiezas a verlo con asiduidad te puede salir un miembro viril. No sé de qué me habla...). Pero esa noche de sinsabores estaba dispuesta a arriesgar mi género por unas migajas de risilla. Y no me arrepentí. El susodicho, Berto Romero, tiene una de esas caras que te predisponen a la carcajada. El chiste será mejor o peor, pero la sensación de ver el mundo a través de una mirada ridícula me es muy reconfortante.
El caso es que Youtube es drogaina: empiezas con un vídeo, te enlaza al próximo y acabas en un bucle enfermizo del cual es más difícil salir que de la heroína. Para cuando te quieres dar cuenta, levantas la vista y son las 11:53 de la noche. Vuelves a tu realidad dónde impera el caos, con una ropa que sigue sin tender, una cocina dónde conviven todo tipo de cacharros desparramados, el outfit del día siguiente todavía sin definir... y tu margen de maniobra es escaso, puesto que te habías puesto como meta acostarte a las 12:00. Una noche más que no vas a cumplirlo. Te fustigas. Cuesta unos segundos asimilar que el próximo día va a ser otro de esos con sueño mortal en el que sólo sonríes a la gente porque tu taza de Mr Woderful te lo exige.
(- Hoy es un buen día para sonreir.
-No quiero!
-Sonríe! que te pones muy cuqui.
-Ni de palo! Tengo sueño.
-Sonríe querubín!
- Ni de palote!
- Sonrieeeeeeee hija del maaaaaal! O te revientooooo!
- Vale...)
Una vez asumido el disgusto de la hora, echas un vistazo al próximo vídeo que te sugiere youtube. Por si acaso. "El último", te dices con seguridad. Pues bien. "El último" fue el principio de algo grande en mi vida. Se trataba de un vídeo de unas pibas que se hacen llamar La Bistecs. Empezábamos mal. Un alimento que hoy en día está muy "out" por todo el tema de la comida procesada y el veganismo. Pero algo me incitó a seguir escarbando. Fueron milésimas de segundo. Una delgada línea que separó mi pasado del futuro. Un efímero instante en el que me adentré en el mundo de lo GUAPIFEO y ya jamás volví a salir. Se trata de un oasis de paz en este mundo repleto de belleza. No era consciente de lo mucho que empezaba a agobiarme el bonitismo antes de encontrar en lo guapifeo un refugio. Alrededor mío todo es guapi. Mi ciudad es guapi, mi trabajo es guapi, toda la gente por la calle es guapi. Demasiado guapismo para cosa buena. Las barbas parecen feis pero son guapis, los tatoos antes eran de tipos duros pero ahora son guapis, los festivales ahora son superguapis en general. Yo misma quiero ser una guapi más!! No lo voy a negar. Sé hacer algo de surf y llevo mechas californianas. ¡Dios! ¡Qué guapi soy, joder! Y ahora viene el verano y todo es mucho más guapi aún. Vamos a ir a festivales megaguapis, empieza la temporada de bodorrios ultraguapis y nos vamos a hinchar a mojitos de fresa chachiguapis. ¡Qué ganazas!
¿No veis? Me estoy quitando, pero el mundo oscuro del bonitismo te captura sin darte cuenta. No es culpa mía, no voy a hacer daño a mi persona con reproches. Lo que ocurre es que el bonitismo está enraizado en absolutamente todas las estructuras de la sociedad. Por eso, cuando vi el vídeo de "Señoras bien", un nuevo universo de posibilidades se abrió ante mis ojos. ¿Y si había algo más que el guapismo en este mundo? ¿Y si lo feo no es tan feo? ¿Y si lo feo me gusta más? Pues sí, señores. Había ocurrido en mí el big-bang de lo horriflipante.
Señoras bien. Referente de lo cuquichungo (y pegadizo hasta la muerte)
Ahora os preguntaréis con cierto temor qué es exactamente lo que ofrece este nuevo mundo. Temor sí, temor. Porque todos estamos muy apegados a lo hermoso sin darnos cuenta de lo limitante que es. Cuando te aprendes la letra de las canciones de Vetusta una colega más cool que tú te dice que ahora ya son comerciales. Entonces te pones a aprender las de Izal. Pero un amigo tuyo al que ni siquiera sabías que le interesaba la música te dice que los nuevos Izal son los Supersubmarina... y así pasa la vida hasta que alcanzas la edad viejoven y has pasado tus últimos 5 años aprendiéndote letras de grupos chachis mientras tus amigos de toda la vida han hecho cada uno tres hijos. Pero llega un día en tu vida en el que encuentras un videoclip (ah..me encanta esta palabra, es tan viejuna...¿alguien sabe si todavía se dice videoclip?) llamado "Señoras bien" y con ella la liberación de tu fealdad interior. No more pressure. Lo feo está bien. Lo feo engancha. Lo feo es el nuevo bonitismo. Y estoy contigo en esa lucha. Combatamos esa enfermedad juntos, aunque tengamos que teñirnos todo el pelo. Sí, desde las raíces hasta las puntas, haciendo desaparecer las californianas. Lo sé. Muy duro.
Una vez de entrar en el mundo cuquifeo, te das cuenta de que no se trata de un videoclip solitario, de que es un cosmos lleno de riqueza. Así, vas descubriendo nuevos estímulos en formato canción, personaje, programa televisivo... y te das cuenta de que siempre han estado ahí, pero estabas demasiado absorta en lo bonico (bonico del tó). Se me ocurren mil ejemplos pero creo que el que se lleva el Oscar del absurdiguay es este videoclip de Berto. De verdad, mi no poder. Tomároslo como un regalo que os hago y sentíos libres de utilizarlo como as en la manga para momentos de máxima depresión. Por ejemplo cuando os sintáis abrumados por el guapismo ese sábado noche que tu colega se ha puesto más mono que tú. A disfrutar.
Para los avanzados, los que ya se han dejado seducir por lo cuquitruño, quiero añadir que existen otros documentos gráficos igual de interesantes que tienen más de feis que de guapis. Pero hay que ir poco a poco. No se puede uno adentrar en este mundo del mal a lo loco, sin control. Auguro que el feismo absoluto será la nueva tendencia de los próximos tiempos. Pero aún queda para ello...
*si os animáis con Las Bistecs, este viernes estarán en el Dabadaba (Donostia). Sé que no es sencillo decantarse entre el Azkena y las reinas del chabacanismo. Pero ahí lo dejo...