Esta mañana he dejado mi yo apoltronado encerrado en el baño. No veas el espectáculo de llantos y súplicas que ha montado para que me quedara en casa con ella. Sus argumentos resultaban convincentes: "esta mañana los pajaritos están cantando como nunca, y podrías escucharlos desde tu terraza mientras escribes. Te prepararé un zumo de zanahoria, manzana y jengibre ". Sin embrago, sacando fuerzas de flaqueza, he optado por vestir a "la otra" con unos vaqueros, zapatillas blancas y mochila para llevarla de turismo. Me refiero al yo entusiasta. Y así, he planeado un viaje de largo recorrido a unos 500 metros de casa.
Un café para llevar en la moderna cafetería del barrio y enseguida he notado el frenesí interior de quien se dispone a vivir una aventura. Ligera a las orillas del río (cómo me gusta este paseo: dominado por la vegetación... de aguas y gentes tranquilas), mis pies me han transportado hasta un mercado callejero en el paseo de Francia. Curiosamente, llevaba semanas con la ilusión de ir a un mercadillo, hecho que me hace creer todavía con mayor devoción en la teoría sobre la sincronía (yo actitud abierta hacia el mundo --> mundo actitud abierta hacia mí --> materialización de ilusiones que se han gestado días atrás, sin una búsqueda muy explícita).
El paseo, revestido de luz vibrante, ha sido la caja de sorpresas de mi excursión matutina. Entre el torrente de gentío, los curiosos se detenían en los puestos de cachivaches, los hambrientos en los de los crêpes con nutella y los ociosos en el chiringuito hipster que se encontraba justo en la mitad de todo. Y yo, he descolgado la mochila de mis hombros y apilado en ella una conversación banal con una mujer argentina, un sutil piropo del camarero del chiringuito y la mala gaita de un perro al que he ido a acariciar (iba a meter al perro mismo, pero después he pensado que todos tenemos un mal día...). Además, un mortero bastante caro y unos pendientes muy grandes y muy dorados.
Como colofón, zumo de tomate en la espaciosa terraza del Vía Fora mientras escribía unas lineas en mi cuaderno maltrecho. Desde ahí, si hubiera querido, podía haber distinguido la casa de mis padres. Sin embargo, he decidido que me encontraba en París, con vistas hacia el río Sena. Sumergida en estos pensamientos, he advertido una mirada perseverante sobre mí. Obligada a salir de la cuarta dimensión, he levantado la mirada y tratado de enfocar aquella silueta. Era mi amiga Naiara, con pantalón corto deportivo y ese moreno de tonos dorados que la caracteriza por estas épocas del año. Un saludo rápido y reiniciaba su running para no perder el ritmo.
La brisa parisina se ha detenido después del encuentro. Ni mi amiga Naiara estaba correteando a las orillas del sena, ni yo degustaba el zumo de tomate en una cafetería de Montmartre... Pero mi ánimo seguía siendo festivo al recordar una conversación que mantuve recientemente precisamente con ella, con Naiara. Y es que viajar no es una actividad en sí. Es una actitud. Es tener los ojos abiertos. Es colmar a tu personita de pequeñas ilusiones en el día a día. Es tener el impulso de expandir tu rutina con pequeños pasitos. Y así puede sentirse uno a 109 pasos de su casa... un individuo trepidante callejeando por el barrio de los artistas de París.
lunes, 31 de julio de 2017
miércoles, 12 de julio de 2017
MODERAT (Intelligent dance music)
Moderat. Electrónica. Berlin.
Moderat. Madcool 2017.
Moderat es ese amigo culto, más culto que tú. ESE que te estimula intelectualmente pero con el que no quedas la noche en la que te urge rellenar tus huecos con copas de más y desinhibirte.
Moderat es el concierto al que los chicos deben ir con pantalón negro ajustado. Por arriba camisa de manga corta, blanca y con motivos pequeños en azul oscuro (pongámosle unos dibujos de constelaciones). El PELO algo revuelto. Nada de cera. Y si eso, de manera muy disimulada.
Moderat es ese novio sensual y poco SALVAJE. Te aporta serenidad aunque a veces no entiendas dónde se encuentra su mente. El sexo con él es lento.
Moderat son los trintaycasitodos sin hijos. A pesar de un pasado ligeramente loco, sigues estando en tus cabales, aunque TE cuesta entender cómo lo has logrado. Has tenido unos cuantos años para cultivarte, habiendo adquirido unos gustos refinados. Por fin te gusta el buen vino. Pero mantienes un espíritu joven y te permites un poco de marihuana los viernes a la noche.
Moderat es música dance inteligente. Música que me seduce, me PRODUCE PLACER y no me hace volar demasiado alto.
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