domingo, 26 de noviembre de 2017

No me gusta Saturno, pero sí los elefantes


Me gusta espiar a las estrellas desde la penumbra de mi terraza. Me acuesto con la sensación de que esos puntos diminutos que habitan en mi retina, harán que al día siguiente me brillen más los ojos.

Me encanta arrancarle una carcajada a mi amigo Xabi. Son sonoras y agradables. Me gusta aún más cuando van aderezadas con un "¡Estás loca!".

No me gusta cuando el gel de ducha no huele a nada.

Detesto cuando ofrezco una sonrisa desinteresada a un desconocido y no me la devuelve.

Me acuerdo que de niña lloraba desconsoladamente cuando nos marchábamos de casa de los abuelos de Elgoibar. Sentada en el asiento trasero del coche, trataba de esconder la primera lágrima salada que se escapaba. Después, siempre venía la misma frase liberadora: "llora tranquila, cariño".


No podría empezar un nuevo curso sin hacerme con nuevos subrayadores. Para éste he encontrado unos en tonos verde, rosa, naranja y amarillo pasteles. Y ahora que los veo aquí al lado tengo la terrible tentación de comérmelos.

Me gusta Noviembre. Me gusta cuando el sol nos deja cada día antes. Me gusta cuando hoy hace más frío que ayer pero menos que mañana. Y me gusta observarlo todo desde el calor de mi hogar escuchando la pieza del verano de “las cuatro estaciones” de Vivaldi.


Me acuerdo de ti, primo, cada día. Y me gusta sentir que en realidad jamás te irás.

No me gusta cuando Saturno se alinea con Júpiter, hay viento sur y es miércoles. Me sienta fatal.


No me gustan las rancheras. Mi primer novio puso mucho empeño en que cambiara de opinión y a día de hoy me gustan aún menos.

Me siguen gustando los espaguetis con mucho tomate y queso. Igual que hace 28 años.

Me divierte cuando mi padre intenta molestarme llamándome "lore txoroa" (flor alocada en Euskera)

Pocas veces me acuerdo de lo que he soñado. Excepto los viernes por la noche, que siempre se me repite el mismo sueño.


Me irrita no tener el pelo limpio.

No me gusta cuando escucho a alguien del sexo opuesto vocear "¿estás con la regla? O ¿qué te pasa?". Sería maravilloso poder intercambiarnos los cuerpos durante un par de meses para comprendernos mejor. Después pienso en la idea de dejar prestadas mis hormonas y me pongo triste. Las quiero todas conmigo.

Me enamora cuando veo a un grupo de música vibrar con la conexión de sus instrumentos. 
Me contaminan con su droga, haciendo que la sienta corriendo por mis venas.

Me gustan mis amigas. Cada una de ellas tiene algo especial. Las hay extremadamente divertidas, las hay inspiradoras, algunas tienen una paciencia infinita, otras son discretas, generosas, risueñas, fuertes. Todas ellas preciosas.

Me gustan los elefantes. Ellos sólo desean engullir, refrescarse y seguir engullendo.

Me aterra la idea de pasar una noche en vela. No puedo hablar de ello.


No me gustan los plátanos muy maduros. Me da como repelús cuando están tan blanditos. Creo que es algo genético porque a mi madre le ocurre lo mismo.

Me gusta el vino tinto. Sobre todo ese del viernes por la noche cuando resaltamos lo mucho que nos gusta que sea viernes por la noche.


Me gusta cuando a alguien le da un ataque de risa incontrolable. Excepto si le ocurre a mi amiga Amaia, pues siempre lo hace cuando me encuentro en una situación embarazosa (la última vez fue cuando me resbalé en aquella boda y aterricé de culo en el suelo). Su risa y mi enfado suelen ser una mala combinación, pues ambas aumentan exponencialmente cuando se encuentran.

No me gustan los monos asiáticos. Atacan a los transeúntes y yo no estoy vacunada contra la rabia.



Pero por encima de todo... NO me gusta MADRUGAR. Cuando lo hago soy un monstruo, soy Jack el destripador, soy la madrastra de Cenicienta, soy el asesino de Scream, soy Cruella de Vil, soy chucky. Todos ellos reunidos en un cuerpo de mujer.  




10 comentarios:

  1. A mi me gusta cuando escribes, cada día lo haces mejor!!

    ResponderEliminar
  2. Es un texto fresco y sugerente. Humor fino. Va más allá de si mismo. La alusión a las amigas etc. le da un tono sociable encantador. Dinamiza y da vida a las cosas rutinarias .El estilo es natural y el tono alegre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si algún día llego a escribir un cuarto de cómo escribes tú...con un canto en los dientes! Milesker 😊

      Eliminar
    2. Como te he dicho Laida, ahora entiendo de donde viene tu vena literaria.

      Eliminar
  3. Ze polita ! A nosotros, ya lo sabes, nos gustas tú. Y cada día más. BRAVA !

    ResponderEliminar